martes, 4 de junio de 2013

Como ser un buen instructor de danza


El técnico en actividades dirigidas ejerce una profesión que requiere el contacto directo y personal con el alumno, lo que implica la disposición al diálogo para favorecer una práctica física correcta. Es decir, además de ofrecer una actividad física saludable y hacer las recomendaciones necesarias, hay que presentar un mínimo de atención a los problemas del grupo en general.

1. Ser uno mismo.

Hay que mostrarse con naturalidad y espontaneidad. Simplemente hay que expresarse con autenticidad, sin mostrar falsas apariencias.

2. Ser un amigo para todos.

Sería bueno dedicar 5 minutos antes y después de la sesión para charlar con el grupo.

3. Ser un referente.

Dado el estilo de enseñanza de la actividad; se hace imprescindible cuidar la imagen del referente para todos. Cuando hablamos de imagen, se hace referencia a: vestimenta, higiene personal, lenguaje apropiado, puntualidad, amabilidad, calidad del movimiento, etc.

4. Ser humilde en la profesión.

Ser capaz de escuchar al grupo y a nuestros compañeros de trabajo es la clave para entrar en el diálogo y la comprensión. Tenemos que permitirnos aprender de los demás, y así compartir experiencia y puntos de vista.

Ser humildes con nosotros mismos y los demás significa reconocer que somos humanos y nos equivocamos, y que además podemos aprender de ello y del resto de personas.

5. Ser entusiasta.

Hay que mostrar entusiasmo y alegría por nuestra profesión. De esta manera transmitimos ganas de participar de la sesión, lo que hará mejorar los resultados tanto física como emocionalmente. Un consejo: sonríe siempre que puedas.

6. Tomarse el tiempo necesario.

Dedicar tiempo de preparación y atención al grupo es la clave del éxito que nuestras clases. Haz un breve repaso del transcurso de la sesión y procura que todo esté a punto (canciones, materiales adicionales, etc.) Por otro lado, nunca dejes un ejercicio sin acabar porque el hilo musical haya finalizado; es más importante realizar un buen estiramiento aunque no se haya coordinado con la música para finalizar.

7. Ser creativo y emprendedor.

Tener el incentivo de mejorar siendo nosotros mismos hace que emprendamos un camino de verdadero sentido, creando nuevas formas de organización, de movimiento, de relación, etc. No pretendamos ser una copia de uno u de otro, hay que buscar la propia identidad dentro de nuestra profesión.

Crear algo nuevo e innovador es nuestra mejor arma para destacarnos.

8. Ser un buen comunicador.

Durante la sesión de baile se emiten multitud de mensajes, con intención comunicativa o no, pero lo cierto es que constantemente se está comunicando algo. El instructor debe de intentar cuidad ese flujo de comunicación, tanto en el aspecto verbal como en el gestual, y adaptar el lenguaje al tipo de emisor y situación de enseñanza . aprendizaje.

9. Seguir formándose.

La formación nunca cesa. Hay que seguir en contacto con la actualidad, e intentar mejorar nuestras formas de ser y de hacer. La formación continua es el progreso y constante aprendizaje hacia nuevos conocimientos. No podemos quedarnos atrás. Sería conveniente la asistencia a convenciones y otras jornadas formativas. La calidad de las clases será mayor.

10. Disfrutar!

El hecho de utilizar música y trabajar el movimiento corporal nos permite evadirnos del estrés de la calle, y eso ya es motivo suficiente para sonreír y permitirnos disfrutar de la sesión.

Salsaludos, abrazos y besines!

Rubén Álvarez