jueves, 21 de noviembre de 2013

El baile social


El baile social es todo aquel momento en el que la gente se reúne para disfrutar de la compañía y del baile. Sus dos palabras no pueden describir mejor qué es un baile social. Por un lado, "baile", parte fundamental y principal motivo por el que nos reunimos; y por otro lado, "social", característica que hace que no sólo disfrutemos de la danza, sino también de la gente. El aspecto social invita a conocerse, disfrutar y pasarlo bien, y siempre en buena compañía, sin perder el motivo por el que participamos en un baile social, que es bailar.

Si estás en un baile social o en alguna sala, discoteca o club bailando salsa, bachata, cha cha cha, kizomba, merengue… no importa qué estilo..., aquí tienes un listado de varios aspectos que siempre puedes aplicar para el correcto desarrollo de un baile social:

1. Sé cordial y amistoso dentro y fuera de la pista.

Dedica unos minutos para saludar a la gente que se encuentra en un baile social. No tienes por qué saludar a todo el mundo, principalmente, porque no tienes por qué conocer a todos los asistentes. Pero, sin duda, un "hola" cuando llegas y un "adiós" cuando te vas dejarán buenas sensaciones sobre ti. Mucha gente sabe lo que son los buenos modales, pero pocos los usan. Todos nos damos por saludados y por despedidos... En cuanto al baile, sé amistoso con quien dedica unos minutos para sacarte a bailar. Agradece siempre esa disponibilidad.

2. Buena presencia.

No es necesario que aparezcas en las mejores revistas de moda, pero acceder a un baile social limpio y arreglado nos facilita el baile social.

3. Actitud positiva.

La actitud positiva en un baile social es muy importante. Si tu aspecto es triste, cansado, apático, desanimado, como si estuvieses teniendo el peor día de tu vida, es fácil que así sea. Nadie te sacará a bailar y tu ánimo tampoco te lo permitirá... Intenta relajarte, dejar el estrés a un lado, proyecta una imagen positiva y sonríe. Empieza a sentirte bien por algo, porque seguro que tienes motivos. Serás más receptivo y no te importará tomar las riendas para sacar a bailar.

4. Saca a bailar.

No importa que seas hombre o mujer, que tengas que llevar o dejarte llevar, que bailes bien o que estés empezando, que seas profesor/a o alumno/a... Si quieres bailar, saca a bailar! Son muchas las veces en las que todo el mundo quiere bailar, pero la pista está vacía. Todos queremos bailar, pero nos cuesta dar el primer paso. Deja a un lado la vergüenza y disfruta del baile social. A menudo nos acordamos de esas personas que no nos sacan a bailar nunca, pero..., las sacamos a bailar nosotros? Si nunca has bailado con alguien, es muy probable que la culpa sea de los dos.

5. Respeta la pista de baile.

La pista de baile es el lugar que tenemos todos para bailar. Es aquel espacio, delimitado o no, que tenemos para salir a bailar y, por tanto, hay que respetarlo. A menudo nos encontramos con personas que quieren saludar, despedirse, ir a pedir algo a la barra... No hace falta cruzar por el medio de la pista y siempre tenemos dos minutos para esperar a que termine la canción y saludar o despedir a alguien fuera de la pista de baile. También es muy común hacer la pista de baile más pequeña. A todos nos gusta mirar cómo baila la gente y, sin querer, nos acercamos más y más a la pista. La mayoría de las veces, como espectadores, podemos dar un paso atrás, y si todos los que formamos ese círculo que delimita la pista, diésemos un paso atrás, os aseguro que todos los bailadores dispondrán de varios metros más de pista de baile.

6. No vayas borracho/a.

No pasa nada si te tomas una o dos copas, incluso te puede ayudar a perder esa vergüenza que te impide bailar, pero si superas esa raya en la que dejas de ser una persona sobria y preparada para bailar, disfrutar y hacer disfrutar a tu pareja, todo se vuelve negativo. No sólo estarás incordiando a tu pareja, sino que podrías estar molestando al resto de parejas que comparten tu mismo baile social.

7. Mira a tu pareja cuando bailes.

Cuando sacamos a nuestra pareja a bailar, es importante que el baile sea de los dos. Mirar a nuestra pareja a la cara siempre dará sensación de confianza y de cercanía, estaremos y bailaremos a gusto. El baile es para nuestra pareja y, seamos hombres o mujeres, ambos debemos bailar juntos. No hay lugar para la exhibición. En un baile social, nos movemos sobre el suelo, no encima de un escenario. No bailamos para la gente, bailamos con la pareja, y así nos debemos sentir. Es muy común, sobre todo en los bailes sociales más importantes (eventos, congresos, festivales...), que haya mucha diferencia entre el hombre y la mujer, pudiendo ser cualquiera de los dos mucho más hábil y preparado que el otro. Y, a menudo, observamos una completa exhibición por parte del bailador más experimentado. Debemos evitar este tipo de actuaciones y dedicar esos minutos de una canción a disfrutar de la misma, del baile, de la pareja... disfrutar y hacer disfrutar, pero sólo a una persona, a tu compañero/a de baile.

8. No estás bailando sólo/a.

Permanece siempre alerta de dónde estás bailando en la pista. Al tratarse de un baile social, mucha gente se encuentra en la misma situación que tú, y todos bailando en el mismo espacio. El trabajo de suelo es aquel trabajo de espacio que se detiene en poner atención a dónde estás, hacia dónde llevas a tu pareja de baile, como son tus pasos y movimientos. El trabajo de suelo también consiste en vigilar a todas aquellas personas que parecen olvidarse de que hay más parejas de baile en la pista. El objetivo siempre es evitar chocarse, optimizar el espacio y, de esta manera, poder disponer de nuestro pequeño trozo de pista. Si eres hombre, protege a tu pareja de los movimientos peligrosos. Simplemente, es otro elemento dentro de la técnica de mandato del hombre. Si eres mujer, asegúrate de que todos los elementos y gestos de tu baile no afecten a otras parejas. Pon atención al mandato del hombre, con el fin de evitar movimientos y situaciones no deseadas. Comparte el espacio, la pista de baile. Baila con movimientos y gestos suaves, nunca exagerados (seguimos sin estar encima de un escenario...). Para bailar, no es necesario demasiado espacio.

9. Corregir y aceptar correcciones.

En un baile social, te puedes encontrar de todo, bailadores más expertos, menos expertos, bailadores con más aire de profesores y bailadores más sociales. En un baile social, el objetivo principal es bailar, nunca enseñar y corregir a la persona que está bailando contigo (para eso existen las clases de baile...). Por tanto, aunque creas que sepas mucho, que no tiene nada que ver con que realmente sepas mucho, el baile social te lo tienes que tomar como un baile social, sin demostrar a nadie todo lo que sabes. Eso no quita para que nos encontremos, en una determinada situación, una persona más experimentada que otra, y dicha persona experimentada realice una pequeña corrección dentro del propio baile social. Pequeños detalles, correcciones, consejos..., siempre nos pueden ayudar, pero enseñar a bailar a alguien nunca debe ser tu objetivo principal.

10. Adáptate a tu pareja.

En un baile social es muy común que haya bailadores de distintos niveles, más experimentados y menos experimentados. Para el buen desarrollo del baile social, la persona de más nivel, siempre debe acoplarse a la persona de menos nivel (a todos nos gustaría que pudiese ser al revés...). Si tu nivel de baile es superior al de tu pareja ,sé empático, ponte en el lugar de tu pareja y trata de ponerte a su nivel. El objetivo principal es bailar y disfrutar, no hace falta demostrar nada a nadie. Si la persona de menos nivel disfruta, siempre tendrás motivos para sentirte orgulloso de tu baile. Podrás hacer un triple giro, marcarte unos pasos libres increíbles, tener un sabor único..., pero si tu pareja no disfruta, tu baile social estará abocado al fracaso. En un baile social no hay bailarines, hay bailadores!

11. Aprende a guiar y a dejarte guiar.

El mundo del baile dentro de un baile social es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. No vale con coger a tu pareja, salir a la pista y empezar a moverte. Si realmente quieres disfrutar del baile, una de las cosas más importantes es la técnica que utilizamos para guiar (hombre) y para dejarse guiar (mujer). El baile no es automático y requiere de mucho habilidad para aplicar esta técnica. Si eres hombre, tu mandato debe ser suave, nunca brusco, y con decisión, mostrando claramente tus intenciones y siempre adaptando dicho mandato a las cualidades a la técnica de la mujer. Si eres mujer, tu cuerpo debe estar atento a las distintas indicaciones del hombre, sobre todo, aquellas partes de tu cuerpo que están en contacto con el hombre (manos, brazos, cintura...). Tu cuerpo debe estar en continua tensión, sin llegar al agarrotamiento, y preparado para poder moverlo en cualquier instante. Una buena colocación y posición del cuerpo y una técnica correcta aplicada a la danza nos puede ayudar a entender al hombre con más rapidez, acierto y elegancia.

12. Ritmo.

Sin duda, el ritmo es algo esencial si quieres bailar de una manera correcta. Desde los primeros compases de la música hasta el último segundo, deberás mantener el ritmo. Haz especial hincapié en no perderlo y escuchar bien la canción. De este modo, tu baile con la pareja será correcto, iréis al unísono y disfrutaréis conjuntamente del baile. De lo contrario, te perderás o harás que tu pareja se pierda y lo más normal es que no os entendáis (por la diferencia en el ritmo), con lo que todo ello supone (lo contrario a lo indicado en el punto 3). Por tanto, trabaja muy bien el ritmo!

13. Baila con la música.

Sin música es mucho más complicado bailar. Por tanto, aprovéchala! Escucha y no dejes que tu forma de bailar te posea. Adapta tus movimientos a la música, sólo así podrás empezar a disfrutarla e interpretarla. Establece el ritmo junto a tu pareja. Pon especial atención a cómo empieza, como se desarrolla, como termina..., y baila en consonancia.

14. Fundamenta tu baile con las combinaciones que mejor dominas.

Si eres hombre, deberás fundamentar tu baile con los movimientos, pasos y combinaciones que mejor conoces. Es mejor tener pocas combinaciones, pero bien aprendidas, que muchas combinaciones en las que no te desenvuelves con soltura, o movimientos y vueltas complicadas que no muestran un baile correcto y fluido. No hace falta hacer cosas difíciles para disfrutar más de un baile. Es mucho más gratificante que los dos podamos guiar y dejarnos guiar con precisión y claridad. El hecho de dominar ciertas figuras, provoca que no tengamos que estar tan pendientes de la combinación, y así, poder concentrarnos aún más en la música, en disfrutar del baile y en hacer disfrutar a nuestra pareja.

15. Todos a bailar.

Seas hombre o mujer, baila con todos! No importa el sexo, ni la edad, ni el nivel de la persona. Todos podemos bailar con gente más experimentada y más novata, y no tiene por qué ser mejor o peor una opción u otra. Cada persona es diferente, baila diferente, siente diferente, necesita una tensión diferente, expone una tensión diferente, camina diferente, se mueve diferente, interpreta diferente, siente diferente... Y el hecho de bailar con gran variedad de personas, provoca que nuestra técnica de mandato (hombres) o nuestra técnica de seguimiento (mujeres) mejore a pasos agigantados. Los que ahora son expertos, en algún momento fueron novatos... Y muchas veces, debemos hacer más caso a la palabra "social" que a la palabra "baile".

16. Disfruta y diviértete.

El baile es una actividad social, y cuando sales a la pista con tu pareja, el objetivo es divertirse. Por tanto, relájate y disfruta bailando, siempre con responsabilidad. Baila con pocas excepciones, no te lo tomes tan en serio. Si os equivocáis, os equivocáis los dos, no te preocupes, olvídalo, discúlpate si lo crees necesario y sigue bailando. El baile social no debe suponer ningún problema para nadie.

Salsaludos, abrazos y besines!

Rubén Álvarez